SUPLEMENTCIÓN ESTRATÉGICA EN PASTURAS DE ALTA CALIDAD: DÓNDE SUMA Y DÓNDE EMPIEZA A RESTAR

Cuando el verdeo está en su mejor momento, suplementar parece un gasto redundante. El animal tiene forraje verde, tierno y con mucha proteína a disposición. La pregunta lógica es por qué agregarle algo. La respuesta está en cómo se comporta esa pastura dentro del rumen.

La trampa de la pastura de alta calidad

Un raigrás, una avena o una alfalfa en estado vegetativo tienen proteína de sobra. El problema es que casi toda se degrada en el rumen y muy poco llega al intestino. En un trabajo con raigrás fresco en estado vegetativo, un forraje con 25,8 % de proteína bruta entregó 83,2 % de proteína degradable en rumen y apenas 4,33 % de proteína no degradable sobre materia seca (Morales et al., 2024). A eso se suma una tasa de pasaje alta y poca fibra efectiva: el forraje entra rápido y sale rápido.

Dónde se pierde ese nitrógeno

Para que ese nitrógeno se transforme en proteína microbiana, los microorganismos del rumen necesitan energía fermentable disponible en el mismo momento. Si no la tienen, el amoníaco se absorbe, el hígado lo convierte en urea y se elimina por orina. Ese nitrógeno no solo se pierde: irse cuesta energía que el animal deja de destinar a producir.

En vacas en pastoreo de avena y raigrás, agregar una fuente rica en carbohidratos —silaje de maíz o maíz molido— aumentó la eficiencia de uso del nitrógeno del 27 % al 32 % y redujo la excreción (Almeida et al., 2020). El animal no necesitaba más proteína. Necesitaba energía para poder usar la que ya estaba comiendo.

Cuánto suplementar: el punto donde aparece la sustitución

Cuando entra el suplemento, el consumo de forraje baja. Eso se llama efecto de sustitución y nunca es cero: en quince ensayos de invierno relevados en Uruguay, las tasas de sustitución fueron siempre positivas y se ubicaron entre 0,3 y 1,1 kg de materia seca de forraje menos por cada kg de suplemento consumido (Cazzuli et al., 2023).

Lo que cambia es la magnitud, y ese mismo trabajo muestra que no es constante: depende de la biomasa de forraje disponible, del peso de los animales, de la calidad del suplemento y de las condiciones del período (Cazzuli et al., 2023).

Traducido a decisión de campo: si buscás ganancia individual, trabajá en consumos bajos, donde el suplemento se suma al forraje y la sustitución es parcial. Si buscás kilos por hectárea, un consumo más alto sustituye más forraje por animal y te habilita a subir la carga. Ninguna de las dos está mal; lo que está mal es no tener definido en cuál estás antes de elegir el nivel de inclusión.

Sobre pasturas de alta calidad la decisión pesa más que sobre un forraje pobre: el forraje que estás desplazando es el recurso más barato del sistema y está en su mejor momento. Salvo que el objetivo explícito sea carga, conviene quedarse en consumos moderados.

El cuello de botella no es nutricional, es operativo

La mayoría de los sistemas no deja de suplementar porque no le cierra el número. Deja de hacerlo por logística. La suplementación diaria a campo exige comedero para que todos coman al mismo tiempo —del orden de 50 cm por animal—, personal para cubrir guardias y feriados, equipamiento para racionar todos los días, juntar los animales en cada suministro y trabajar con tropas parejas para evitar competencia. Un solo eslabón que falle rompe el esquema.

Por qué la sal no termina de resolverlo

La salida más difundida es ofrecer el suplemento a libre disponibilidad y frenar el consumo con sal. Funciona a medias, y la evidencia lo muestra con números.

Con vaquillonas en pastoreo, el consumo individual de un suplemento limitado con sal tuvo coeficientes de variación de entre 88 % y 122 % según el año (White et al., 2022). Es decir: hay animales que no se acercan y otros que comen de más, y el promedio del lote esconde las dos cosas.

Además, la sal no es inocua para el rumen. Al aumentar el nivel de sal, el consumo de agua subió 18,9 %, el pH ruminal y el amoníaco bajaron de forma lineal y la relación acetato:propionato aumentó, lo que indica una fermentación menos eficiente (White et al., 2024). A eso hay que sumarle la exigencia de agua de buena calidad y en cantidad para compensar el exceso consumido.

Suplementación controlada a libre disponibilidad

La alternativa es limitar el consumo con un núcleo formulado para eso, en lugar de hacerlo con sal. El principio es simple: a mayor inclusión del núcleo en la mezcla, menor consumo de suplemento. Según la ficha técnica del núcleo limitador, en recría la relación es aproximadamente esta:

Inclusión del núcleo en el suplementoConsumo esperado (% del peso vivo)
5,0 %1,20 – 1,50 %
7,5 %0,80 – 1,00 %
10,0 %0,60 – 0,75 %
12,5 %0,48 – 0,60 %

Sobre pasturas de alta calidad, donde el objetivo suele ser corregir el desbalance sin desplazar forraje de bajo costo, el rango de trabajo razonable es el de las inclusiones altas: entre 10 y 12,5 %, para quedar en consumos de 0,5 a 0,75 % del peso vivo.

Lo que cambia en el manejo diario es tan importante como lo que cambia en el rumen: el alimento queda disponible las 24 horas, el requerimiento de comedero baja a unos 3 cm por animal, el suministro puede espaciarse hasta una vez por semana, no hace falta juntar los animales y se pueden suplementar tropas heterogéneas y rodeos grandes sin problemas de competencia. Se recomienda ubicar los comederos —de autoconsumo o tipo batea— a 100 metros o más de la fuente de agua.

El otro efecto de controlar el consumo es la uniformidad dentro del lote. Un suplemento aporta macro y microminerales, vitaminas y aditivos, y todo eso solo funciona si cada animal consume la cantidad prevista. Cuando la limitación depende de la sal, esa uniformidad no está garantizada: los coeficientes de variación mencionados más arriba muestran lotes donde conviven animales que no consumen nada con otros que consumen de más (White et al., 2022). En tropas dispares, con animales dominantes y animales relegados, la diferencia entre el consumo promedio del lote y el consumo real de cada animal es lo que separa un plan nutricional escrito de un plan nutricional cumplido.

Qué mezclar cuando la pastura ya es buena

Este es el error más común. Sobre forraje de buena calidad, el suplemento no necesita proteína: necesita energía. En las formulaciones de referencia para forrajes de buena calidad, el resto de la mezcla es prácticamente todo maíz —entre 90 y 95 %— y el suplemento termina con 10,4 a 12,4 % de proteína bruta. Recién cuando el forraje es de calidad inferior aparecen el expeler de soja, la burlanda o la harina de soja, y la proteína del suplemento sube a 17,3–23,0 %.

Agregar proteína sobre un verdeo en estado vegetativo es pagar por algo que la pastura ya está entregando de sobra, y que además no se está aprovechando bien.

Conclusión

Suplementar sobre pasturas de alta calidad no es redundante: es corregir un desbalance que la pastura sola no resuelve. La proteína está, la energía sincronizada no. Lo que define el resultado son tres decisiones: el nivel de consumo —que determina si vas por ganancia individual o por carga—, la formulación —energía, no más proteína— y la forma de entrega, que es la que decide si el plan nutricional se cumple todos los días o solo los días que hay gente disponible.

Referencias

Almeida, J. G. R., Dall-Orsoletta, A. C., Oziemblowski, M. M., Michelon, G. M., Bayer, C., Edouard, N., & Ribeiro-Filho, H. M. N. (2020). Carbohydrate-rich supplements can improve nitrogen use efficiency and mitigate nitrogenous gas emissions from the excreta of dairy cows grazing temperate grass. Animal, 14(6), 1184–1195. https://doi.org/10.1017/S1751731119003057

Cazzuli, F., Durante, M., Hirigoyen, A., Sánchez, J., Rovira, P., Beretta, V., Simeone, A., Jaurena, M., Savian, J. V., Poppi, D., Montossi, F., Lagomarsino, X., Luzardo, S., Brito, G., Velazco, J. I., Lattanzi, F. A., & Bremm, C. (2023). Beef cattle grazing native grasslands may follow three different supplement response patterns. Grasses, 2(3), 168–184. https://doi.org/10.3390/grasses2030014

Morales, Á. G., Navarro, Á. R., Pulido, R. G., & Hanigan, M. D. (2024). Characterization of in situ ruminal degradation of crude protein and individual amino acids from ryegrass. Agriculture, 14(12), 2283. https://doi.org/10.3390/agriculture14122283

White, H. C., Van Emon, M. L., DelCurto-Wyffels, H. M., Wyffels, S. A., & DelCurto, T. (2022). Effects of pelleted versus loose salt-limited protein supplement on supplement intake behavior of yearling heifers grazing dryland pastures. Translational Animal Science, 6(3), txac115. https://doi.org/10.1093/tas/txac115

White, H. C., Davis, N. G., Van Emon, M. L., DelCurto-Wyffels, H. M., Wyffels, S. A., & DelCurto, T. (2024). Impacts of increasing levels of salt on intake, digestion, and rumen fermentation with beef cattle consuming low-quality forages. Journal of Animal Science, 102, skae284. https://doi.org/10.1093/jas/skae284

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