Lograr hembras longevas y altamente productivas requiere, como base fundamental, la definición de una nutrición adecuada. Tanto en primerizas como en cerdas multíparas, el objetivo nutricional está estrechamente vinculado al manejo de la condición corporal:
– En primerizas, se busca alcanzar la pubertad a una edad fisiológicamente adecuada, con una estructura ósea desarrollada y sin exceso de peso.
– En cerdas, el foco está en mantener una condición corporal óptima que minimice la pérdida de reservas durante la lactancia, favoreciendo camadas saludables con buen peso al destete.
El manejo preciso de la condición corporal es esencial para optimizar el desempeño reproductivo de las hembras. Para lograrlo, es necesario emplear métodos objetivos de evaluación que eliminen la subjetividad de la observación visual, la cual puede derivar en errores de alimentación y generar animales subalimentados o sobrealimentados.
La condición corporal ideal debe alcanzarse tanto al momento del servicio como al parto, y se encuentra, según unidades caliper, en un rango de 13 a 15 unidades. Mantener a las cerdas dentro de este rango en el servicio se asocia con:
– Mayor cantidad de nacidos vivos.
– Mejor peso de camada al nacimiento.
– Mayor número de lechones destetados.
– Reducción del intervalo destete-celo.

Las primerizas que alcanzan una condición corporal ideal al parto muestran una mayor tasa de retención y mayor productividad (lechones nacidos y destetados) hasta la tercera paridad, en comparación con aquellas que llegan delgadas o con sobrepeso. En el caso de estas últimas, el consumo voluntario durante la lactancia se verá limitado, lo que conlleva una mayor movilización de reservas corporales. Esta pérdida tiene consecuencias productivas: por cada unidad de caliper perdida durante la primera, segunda y tercera lactancia, se reduce el número total de nacidos en la siguiente paridad en 0,27, 0,12 y 0,19 lechones, respectivamente (Huerta et al., 2021; Authement & Knauer, 2023).
En conclusión, una nutrición eficiente, basada en una formulación correcta de la dieta y un manejo riguroso de la condición corporal, es indispensable para alcanzar altos niveles de productividad, medida clásicamente por el número de lechones destetados a lo largo de la vida útil de la cerda. Mantener a las hembras dentro del rango ideal no solo optimiza su desempeño, sino que también favorece la sostenibilidad económica de la granja. Por el contrario, tanto el sobrepeso como el déficit de condición comprometen la eficiencia reproductiva y el bienestar animal. Por ello, una gestión nutricional precisa y basada en indicadores objetivos es clave para el éxito en la producción porcina moderna.
Referencias bibliográficas
- Authement, M.; Knauer, M. (2023). Associations between sow body condition with subsequent reproductive performance. Open Journal of Animal Sciences, 13(3), 310-322.
- Boyd, R.; Castro, G.; Cabrera, R.; Franklin, B. (2002). Nutrition and management of the sow to maximize lifetime productivity. Advances in Pork Production. 13:47–59.
- Huerta, I.; Vier, C.; Orlando, U.; Lu, N.; Navales, R.; Cast, W. (2021). Association between gilts and sows body condition and reproductive performance. In: ASAS Midwest Animal Science Meetings.
- Vier, C.; Dritz, S.; Orlando, W.; Diaz, J.; Camp, J., Cast, W.; Lu, N.; Canavate, S.; Hamilton, D.; Knauer, K.; Poulin, J. (2024). Relationship between sow caliper measurements with sow reproductive performance and longevity in the herd. Journal of Animal Science, 102(Supplement_2), 179-180.