ASIGNACIÓN DE FORRAJE: UNA HERRAMIENTA OLVIDADA PARA GANAR KILOS

En los sistemas pastoriles de recría y terminación, la performance animal está determinada no solo por la calidad y disponibilidad del forraje, sino también por la forma en que este recurso se asigna. La asignación de forraje puede definirse como la cantidad de materia seca ofrecida por animal y por día en relación con su peso vivo, considerando además la frecuencia con que se renueva el acceso a la pastura.

Este componente del manejo, frecuentemente subestimado, tiene efectos directos sobre la eficiencia de cosecha de forraje, la ganancia diaria de peso vivo (ADPV) y la persistencia de la pastura en el tiempo. En un contexto productivo con márgenes ajustados y elevada variabilidad climática, el ajuste preciso de la asignación constituye una de las herramientas más costo-efectivas para transformar la biomasa forrajera en kilos de carne de manera sustentable y rentable.

Bases fisiológicas y de comportamiento

El bovino es un herbívoro selectivo cuya conducta de pastoreo está orientada a maximizar el consumo de órganos vegetativos de alta calidad nutricional, principalmente láminas foliares jóvenes, caracterizadas por su mayor digestibilidad y concentración proteica. Cuando la oferta de forraje es limitada, o la asignación diaria de materia seca resulta insuficiente, los animales se ven forzados a incorporar tallos y material senescente con mayor proporción de fibra detergente neutro (FDN) y menor valor nutritivo, lo que compromete la tasa de pasaje ruminal y, en consecuencia, la ganancia diaria de peso vivo (ADPV).

La bibliografía especializada indica que la presión de pastoreo, entendida como la relación entre biomasa forrajera disponible y carga animal, modula tanto la selectividad como la dinámica de ingesta:

– Presiones elevadas reducen la capacidad de selección individual, estabilizan el consumo de materia seca, pero con una dieta de menor calidad.

– Presiones más bajas permiten dietas de mayor concentración energética y proteica, aunque a expensas de una menor eficiencia de cosecha del forraje ofrecido.

La frecuencia de asignación también regula los patrones de pastoreo. Asignaciones amplias (por ejemplo, semanales) favorecen una alta selectividad y aumentan la heterogeneidad en la utilización del potrero, mientras que asignaciones más frecuentes (diarias o subdiarias) mejoran la uniformidad del consumo y la distribución del pisoteo, aunque demandan mayor mano de obra y control operativo.

En escenarios de elevada presión de pastoreo o disponibilidad de forrajes con alta proporción de componentes estructurales, el uso complementario de aditivos nutricionales puede contribuir a sostener la digestibilidad y la ingesta efectiva.

Evidencia científica

Continuo vs. Rotacional

Un pastoreo rotacional correctamente planificado permite aumentar la cosecha de materia seca por hectárea, lo que se traduce en una mayor producción de carne por superficie. Este beneficio se alcanza cuando el manejo contempla tiempos de ocupación cortos, alturas de entrada y salida adecuadas y una recuperación eficiente del rebrote.

Este tipo de manejo promueve una mejor utilización del forraje disponible, alargando el período de aprovechamiento de cada potrero y reduciendo las pérdidas por pisoteo o sobrepastoreo.

Por su parte, en sistemas de pastoreo continuo con baja presión de pastoreo y alta disponibilidad de forraje, los animales pueden ejercer una mayor selectividad dietaria, logrando mejores ganancias de peso individual. Esta estrategia resulta especialmente útil en etapas de terminación, donde se prioriza la calidad de la dieta sobre la eficiencia de cosecha del pasto.

Ventajas del rotacional

Aunque los niveles de ganancia animal no siempre cambian, los sistemas rotacionales muestran un beneficio consistente:

– Mantienen una biomasa residual mayor, en promedio un 30% superior al continuo.

– Esto favorece la persistencia de la pastura y brinda mayor estabilidad frente a variaciones climáticas.

Oferta de forraje y ADPV

La relación entre disponibilidad de forraje y desempeño animal es clara:

– En gramíneas templadas: máximos de ADPV con >2.000 kg MS/ha.

– En gramíneas megatérmicas: máximos con 3.500–8.000 kg MS/ha.

– Por debajo de esos umbrales, el consumo voluntario y la calidad de la dieta disminuyen.

Frecuencia de asignación

La forma en que se entrega el forraje también importa:

Asignaciones más amplias (24–36 h): patrón de consumo más uniforme y mejor aprovechamiento del recurso.

Asignaciones muy frecuentes (12 h): mayor competencia, con desventaja para categorías subordinadas (ej. vaquillonas).

 Gráfico 1. Relación entre oferta de forraje y ganancia diaria de peso (ADPV). Fuente: Adaptado de Rouquette (2016).

Claves prácticas de asignación

La eficiencia en la utilización del forraje no depende únicamente del método de pastoreo, sino de la manera en que se define y controla la asignación. Existen cuatro factores de manejo que deben ser considerados:

– Carga animal: Una carga ajustada permite alcanzar altos niveles de consumo sin comprometer la calidad residual de la pastura.

– Altura de entrada/salida: En gramíneas templadas, los valores de referencia más aceptados son:

Entrada: 18–20 cm de altura promedio del dosel.

Salida: 7–10 cm, evitando reducciones más severas que comprometan la tasa de rebrote y la persistencia.

– Tiempo de ocupación: La permanencia en cada franja o potrero debe limitarse a 1–3 días. Ocupaciones más cortas favorecen la uniformidad de utilización y la recuperación del rebrote

– Objetivo productivo: En recría prioriza calidad de la dieta, engorde final prioriza cantidad.

Utilización de forraje según sistema

Sistema de pastoreo% de utilización de forraje
1Pastoreo continuo30%-40%
2Rotación lenta (3-4 potreros)40%-55%
3Rotación rápida (8-12 potreros)55%-70%
4Strip grazing70%-75%

Tabla 1. Porcentaje de utilización del forraje según sistema de pastoreo. Fuente: Adaptado de Sasscer (2024).

Cuando la oferta forrajera no cubre los requerimientos de recría o terminación, la solución pasa por una suplementación estratégica (proteica o energética) que balancee la dieta sin comprometer la eficiencia de cosecha.

Estrategias según el objetivo productivo

La asignación debe adaptarse a la categoría y la fase productiva:

– Recría: Se busca maximizar calidad de dieta. Asignaciones cortas (1–3 días) permiten un consumo parejo de láminas foliares. Suplementos proteicos ayudan cuando el forraje presenta deficiencias.

– Engorde final: El objetivo es sostener alto consumo total. Asignaciones algo más amplias (2–4 días) permiten selectividad, pero se debe controlar el nivel de residuo para no perder eficiencia.

– Cría: Las vacas secas pueden aprovechar asignaciones extensas y forraje de menor calidad. En lactancia, se requiere mayor oferta y residuales más altos para sostener la producción de leche y la condición corporal.

Ejemplo práctico en recría

100 novillos de 300 kg en 5 ha de raigrás con 2.500 kg MS/ha disponibles.

– Consumo estimado: 2,7% PV = 8,1 kg MS/día × 100 = 810 kg MS/día.

– Forraje disponible: 2.500 × 5 = 12.500 kg MS.

– Utilización (rotación rápida, 60%): 7.500 kg MS aprovechables.

– Días de ocupación = 7.500 / 810 ≈ 9 días.

En continuo (40% de utilización) los días se reducen a 6.
Diferencia: 3 días extra de pasto útil solo por asignación más eficiente.

Si además se incorpora una suplementación estratégica, la ADPV puede pasar de 0,7 kg/día a 1,0–1,1 kg/día, lo que representa un aumento del 30–40% en la ganancia de peso.

Innovaciones y nuevas perspectivas

La asignación de forraje ha dejado de ser solo una práctica empírica para convertirse en un componente estratégico de los sistemas pastoriles. Hoy se dispone de herramientas que permiten una toma de decisiones más precisa y fundamentada:

– Monitoreo forrajero: sensores de altura, drones y satélites facilitan la estimación de biomasa disponible.

– Modelos de crecimiento: permiten anticipar déficits o excedentes y ajustar la carga en tiempo real.

– Software de gestión: integra información de pasturas, animales y suplementación para proyectar escenarios de producción.

– Enfoque animal-céntrico: el registro de comportamiento mediante collares o dispositivos electrónicos aporta datos sobre tiempo de pastoreo, rumia y descanso.

Estas herramientas permiten pasar de un manejo “a ojo” a un manejo integrado y científico, donde la asignación de forraje y la nutrición estratégica se complementan para maximizar resultados y sostener la productividad en el largo plazo.

Conclusión

La evidencia científica y la práctica de campo coinciden: la asignación de forraje es una de las herramientas más poderosas y de menor costo para mejorar la productividad.

Un ajuste adecuado puede significar entre 200 y 300 kg adicionales de carne por hectárea y por año, equivalentes a 2–3 novillos extra cada 100 ha, sin necesidad de incrementar superficie ni insumos externos.

En sistemas pastoriles, el pasto es el insumo más barato. Convertirlo en carne depende de cómo se lo asigne: el manejo transforma la disponibilidad en productividad. Integrar este concepto con estrategias nutricionales y tecnologías de monitoreo permitirá avanzar hacia sistemas más rentables, sostenibles y adaptados a la variabilidad climática.

Referencias bibliográficas

– Gregorini, P., et al. (2012). Grazing management: design, implementation, and evaluation of foraging behavior. Animal Production Science, 52, 417–427.

– Gregorini, P., et al. (2015). The use of behavior to inform the design of cattle grazing systems. Animal Production Science, 55, 449–459.

– Hodgson, J. (1990). Grazing Management: Science into Practice. Longman Scientific & Technical.

– Lemaire, G., et al. (2009). Interactions between forage and animal: the key to efficient ruminant systems. Animal, 3(8), 1121–1132.

– Pollock, C. J., et al. (2001). Physiological processes affecting herbage growth in grasslands. Grass and Forage Science, 56, 331–340.

– Pollock, C. J., et al. (2020). Effect of frequency of allocation of herbage on dairy cow performance. [PDF].

– Rouquette, F. M. Jr. (2016). Invited Review: The roles of forage management, forage quality, and forage allowance in grazing research. The Professional Animal Scientist, 32(1), 10–18. https://doi.org/10.15232/pas.2015-01408

– Rouquette, F. M. Jr., Sollenberger, L. E., Vendramini, J. M. B., & Lynn, E. S. (2023). Grazing management and stocking strategy decisions for pasture-based beef systems. Translational Animal Science, 7(1), txad069. https://doi.org/10.1093/tas/txad069

– Sasscer, C. (2024). Pasture Allocation and Grazing Math Handouts. Extension Service.

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